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11-12 de Junio. 82 Aniversario de la ruptura del Cinturón Defensivo de Bilbao-Cinturón de Hierro

La muerte del general Mola el 3 de junio no supuso una parada en la ofensiva franquista. Por ello, el 11 de ese mes los rebeldes se dispusieron a tomar el último cordal que les separaba del Cinturón y que, una vez ocupado, sería el trampolín que les permitiría asaltar la Línea Maginot Vasca: el monte Urkulu, una prolongación del Bizkargi paralela a la línea defensiva hasta Kantoibaso. Para su defensa el Ejército Vasco dispuso de las siguientes fuerzas: Batallón Carlos Marx en Aretxabalagane; Batallón Indalecio Prieto en las lomas de Urkulu; Batallón asturiano 252 en la ermita de San Pedro; Batallón Kirikiño en la loma de Mentxegane; Batallón Zabalbide en Montañazarreta; Batallón ANV 3 en Fika; y Batallón Gordexola en Gamiz. Desde primera hora, medio centenar de cazas y bombarderos junto con abundante artillera atacaron el Urkulu. Hostigados continuamente desde el Bizkargi y de frente por la I Brigada de Navarra, los batallones Marx y Prieto se vieron obligados a retirarse hacia el Cinturón a mediodía. El batallón asturiano 252, el Zabalbide y el Kirikiño fueron atacados por las V y VI Brigadas de Navarra y por carros de combate. Tras resistir toda la jornada, a última hora tuvieron que retirarse de las posiciones con graves pérdidas. Los batallones ANV 3 y Gordexola desalojaron sus posiciones de Gamiz para evitar su aniquilación y se dirigieron al Cinturón por Artebakarra. Por su parte, la aviación rebelde también bombardeó la carretera y la vía ferroviaria Bilbao-Lezama en Derio, a fin de cortar las comunicaciones y suministros al frente. Como de costumbre, esa noche el ejército vasco ejecutó un contraataque para recuperar las posiciones perdidas, aprovechando la ausencia de aviación enemiga. Los batallones Sacco y Vanzetti y Abellaneda, así como los 231 y 212 se lanzaron al asalto. El combate fue muy encarnizado, llegándose al cuerpo a cuerpo y, aunque el batallón Abellaneda consiguió alcanzar sus objetivos, hubo de retirarse al amanecer.

El día 12 de junio llegó con buen tiempo, con lo que los franquistas se dispusieron a concentrar todas sus fuerzas en el punto más débil del Cinturón y romperlo con un duro golpe. Frente a ellas, las unidades vascas se encontraban exhaustas, lo que obligó al general Gámir a modificar la disposición de tropas inicialmente planteada. A los batallones Celta, Salsamendi y Azaña se les unieron refuerzos. En la línea de Gaztelumendi a Urrusti se incorporaron los batallones Martiartu, UHP y los asturianos 223, 228 y 234. En el tramo de Urrusti a Berreaga se posicionó la Brigada VI de la 2ª División con los batallones Rebelión de la Sal, Amuategui, Barakaldo y Rosa Luxemburgo. Además, el mando vasco consiguió reunir 16 piezas de artillería de pequeños calibres, pero no pudo contar con ningún avión para la defensa. Desde primera hora comenzó el ataque con 40 baterías de artillería y una masa aérea sin precedentes de 70 bombarderos y 40 cazas, bombardeando, incendiando y ametrallando las defensas vascas. El objetivo del mando enemigo era ablandar a los defensores para que no presentasen oposición a sus tres brigadas de infantería de 8 batallones cada una. El ataque de estas comenzó a las 12 de la mañana y las ametralladoras del Batallón Saseta hicieron fuego desde Gaztelumendi y Kantoibaso. Dos piezas de artillería de 75 mm lo hicieron desde Urrusti.

Detectadas por la aviación unas y otras, sufrieron las represalias artilleras contrarias, quedando silenciadas y muriendo el comandante Roque Amunarriz. A las 14.30 el 3º batallón de Argel de la I Brigada de Navarra alcanzó el Cinturón entre Urrusti y Kantoibaso, seguido de otros tres batallones. Para entonces, las tropas defensoras, en estado de shock y sin refugios donde guarnecerse, se habían visto obligadas a retirarse. Ello permitió al enemigo colocar 20 batallones, unos 12.000 hombres, en 3 km. Su objetivo era desgarrar el boquete logrado y abrirse paso en todas las direcciones, atacando el Cinturón desde dentro. Así, la I Brigada de Navarra penetró por Kantoibaso, ocupó Gaztelumendi y se desplegó por Irurimendi, Loroño y Astoreka tras rechazar un contraataque. La V Brigada de Navarra ocupó Goitioltza, San Vicente y Garaioltza, en Lezama, aunque sin interferir en la carretera. La VI Brigada de Navarra ocupó Urrusti, sin poder progresar al ser frenada por el batallón Rebelión de la Sal que ocupaba posiciones en ese punto. El mando rebelde decidió no intentar mayores avances ese día. En las siguientes fechas los franquistas desalojaron a los últimos defensores del Cinturón, sufriendo un contraataque sin carácter decisorio en Mantuliz.

Sus tropas avanzaban sin oposición por el valle de Asua, mientras las vascas se replegaban a Artxanda y Santo Domingo a fin de retrasar la caída de la capital, ofrendando su penúltima sangre a cambio de que miles de civiles y combatientes pudiesen ser evacuados hacia Santander. Bilbao cayó el 19 de junio de 1937, una semana después de la ruptura de su Cinturón Defensivo, bautizado por los rebeldes como Cinturón de Hierro, nombre con el que ha llegado hasta nuestros días.


Texto: Aitor Miñambres Amezaga Fotos: Jordi Bru Recreadores: Frentes de Euzkadi, Lubakikoak y Museo Memorial del Cinturón de Hierro





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