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Visita de la familia del Ertzaña Jesús de Altuna Mendiola

Ayer por la tarde tuvimos el placer de recibir en nuestro Museo Memorial del Cinturón de Hierro a la familia del ertzaña JESÚS DE ALTUNA MENDIOLA.

Jesús de Altuna nació en Amorebieta (Bizkaia) el 7 de abril de 1909. Tras el estallido de la Guerra Civil en julio de 1936, se presentó voluntario incorporándose como gudari a Euzko Gudarostea. Jesús era un mocetón de 1,80 de estatura y estupenda forma física, por lo que en febrero de 1937, con la ampliación de efectivos de la policía vasca ERTZAÑA, fue trasladado a este cuerpo, donde sirvió hasta en final de la guerra en Euskadi.

Precisamente en 1937 nació su primera hija, Ikerne, siendo complicado para su esposa la evacuación con un bebé recién nacido. Con la caída de Bilbao, Jesús fue hecho prisionero y posteriormente excarcelado en una fecha sin determinar.

En los años posteriores compaginó su oficio de peluquero con su pasión por el montañismo, actividad deportiva en la que sobresalió durante las décadas siguientes, incluyendo la redacción de artículos sobre la temática alpinista.

Falleció en Galdakao, localidad de residencia de la familia, el 3 de enero de 1989 a los 79 años.

Ayer tuvimos la suerte de hablar de estas vivencias con sus hijas BEGOÑE e IKERNE, ésta última junto a su hijo, nuestro amigo Gaizka Eguileor Altuna, nieto de Jesús. Llegaron acompañados de nuestro gran amigo y entusiasta erudito Iñaki García Uribe, y nos dejaron un legado importantísimo: el carnet de ertzaña de Jesús y la insignia de su txapela utilizados en tiempo de guerra. El CARNET está firmado por el coronel Saturnino Bengoa, jefe de la Ertzaña proveniente de la Guardia Nacional Republicana (antigua Guardia Civil) y la insignia de la boina de su uniforme representa el LAURAK BAT o escudo del Gobierno de Euzkadi.

Gracias a la generosidad de esta familia, las personas que visiten nuestro Museo Memorial podrán contemplar estos objetos tan especiales que guardan la memoria de Jesús de Altuna. !Muchísimas gracias!

Así mismo, tuvimos también ocasión de contemplar la placa honorífica y la txapela roja con la que la Ertzaintza, en 1985, reconoció los méritos de Jesús, motivo de orgullo para sus hijas.

Porque ellos fueron, nosotros somos.







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